El otro día, me levanté como cada mañana, tras la rutina de ducharse, desayunar, arreglar la mochila y tal.
Luego me he dispuesto a tomar el bus urbano como cada mañana para ir a la facultad,bien mi historia comienza aquí, cuando todavía no había transcurrido casi nada de camino, comenzó un enorme atasco en el cual el autobús casi no avanzaba.
Tras un buen rato esperando (20 minutos) el bus empezó a moverse, sólo para andar algunos metros más y volverse a detener, todo igual hasta que ya la gente que estábamos dentro empezamos a inquietarnos. Bueno tras un rato de espera el conductor nos dice que más adelante hay un autobús accidentado en perpendicular a la vía que obstaculiza el tráfico, luego nos dice que nos bajemos, andemos hasta un punto cercano fuera de dicho incidente y cojamos otro bus.
Total al final llegué a la facultad una hora tarde por lo que decidí quedarme lo que quedaba de la primera clase en la biblioteca estudiando, el resto del día bien, nada fuera de lo común, llega la hora de irse, me monto de nuevo en el urbano me siento y comienza el viaje.
Tras un rato de trayecto mirando por la ventana embobado mientras pienso en mis cosas, comienzo a oír llantos mas adelante, miró y veo a una muchacha de 20 y tantos que tendría llorando, a la cual se le acerca una anciana y le da ánimos y le pregunta que es lo que le ocurre, comienza a contarle que le han llamado del hospital que su madre esta muy grave y tal cual.
Estos dos hechos ocurridos ambos en el mismo día me han dado que pensar, he estado dándole vueltas a que (aunque todos lo sabemos nadie le hace mucho caso) existen millones de historias al mismo instante, felices, tristes, únicas…
He pensado en que debía de sentir cada una de las personas del autobús que estaba mas adelante accidentado, personas que iban a su trabajo o a clases como iba yo… no creo que haya pasado nada grave aunque un buen susto seguro que se han llevado, pero… y si hubiese sido peor, como lo ocurrido en Madrid, el 11 de marzo de 2004 en la estación de atocha, gente que iba a estudiar, trabajar, a casa… no muy diferente a mi esta mañana…,seguro que también habría habido llamadas como a la de la muchacha en el bus, gente llorando por doquier y otras personas a las que ya les hubiese acabado por completo su existencia (las que iban en el tren).
Son historias como podría ser también una historia feliz, no tienen exactamente que ser todas trágicas por supuesto…
¿A que viene todo esto?, pues veréis he pensado que cada segundo hay muchas historias como ya he dicho, millones de sensaciones, sentimientos, penas, alegrías… y nosotros sólo somos una pequeña perspectiva de todas esas, nuestra vida es sólo una mini-historia que se pierde en este enorme océano de historias, que por mucho que vivamos nunca llegaremos a vivir todas y cada una de las sensaciones existentes en la vida, siempre hay cosas nuevas por vivir y cosas que nunca veremos y ni siquiera llegamos a imaginar, que nos pasan desapercibidos cual asteroide perdido en “Andrómeda”(obviamente desde nuestro punto de vista).
Por eso tenemos que intentar seleccionar nuestras sensaciones que viviremos, coger aquellas que nos hagan evolucionas como personas, que nos acerquen lo mejor que podamos a esa famosa meta llamada “la felicidad” aunque probablemente sea como intentar llegar al infinito, pero siempre podemos recorrer un número más. Ya el día a día nos impone sus vivencias, totalmente al azar, así que estas no la podemos controlar… sabemos que probablemente muchas de ellas no van a ser buenas vivencias, si no todo lo contrario.
Si nos restringimos sólo a estas probablemente no llegaremos a estar en armonía con nosotros mismo, hay que buscar el equilibrio(o superarlo) con el esfuerzo y las habilidades que tengamos.
Próximamente hablaré sobre este último concepto de "felicidad" que os he mencionado al final y ese "equilibrio". ¡Hasta otra!